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Todavía hay buenas personas – pequeña historia de pérdida y devolución

Esta es una pequeña historia con final feliz. De la pérdida al reencuentro.

El pasado cuatro de junio regresábamos en coche de nuestra casa rural en la Ribera de Cubas y, a medio camino pude ver mientras conducía que el cielo se estaba poniendo interesante. En cuanto pude me aparte de la carretera, muy transitada por ciclistas, para poder buscar algún punto de interés pero no logré encontrar ninguno. En cualquier caso, no quería dejar de pasar la oportunidad de hacer una foto al cielo que había quedado cubierto por un tipo de nubes mammatus que siempre me parece espectacular, especialmente cuando el cielo se pone dramático.

No acostumbro a llevarme la funda del trípode pero el tiempo apremiaba y cogí la mochila del equipo y el trípode que estaba en su funda y salí trotando rápidamente.

Tomé un par de fotos y de nuevo al coche rápidamente para buscar otra localización y aprovechar lo bonito que estaba el cielo. La verdad es que el cielo era muy bueno para fotos pero yo no logré encontrar ningún punto de interés que lo complementara. Incluso me metí en un bancal y puse las patas del trípode bastante manchadas de barro por lo que opté, una vez que la puesta de sol dio todo lo que podía interesar, por dejar el trípode en el coche.

Pasaron varios días sin acordarme ni del trípode ni de su correspondiente funda. Y el ocho de junio recibo una llamada al móvil. “Hola, eres Manuel Tobarra?”  me pregunta una voz que no logro identificar. Respondo afirmativamente y me dice este desconocido: “Es que tengo una funda negra con un paraguas, que si quieres recuperar todo esto?”.  Yo me quede muy sorprendido porque no recordaba haber dejado olvidada la funda. Por supuesto, le dije que quería recuperar la funda y quedamos esa misma tarde. El amable caballero vino con su moto a donde acordamos y, tras saludarnos y presentaros (él se llama Paco), me devolvió mi funda, cosa que le agradecí mucho. No es que sea un accesorio muy valioso pero tiene su coste. Además llevaba un paraguas, soporte de paraguas, pinchos para las patas y alguna herramienta.

Quiero agradecer a todas esas buenas personas que se encuentran cosas, de mayor o menor valor y las devuelven sin esperar nada a cambio. Son personas buenas y horadas que hacen todo lo posible para localizar a sus propietarios y devolverle lo que les pertenece.

Por último, tal vez te preguntes cómo logró Paco localizarme. La explicación es muy sencilla. En mis mochilas y fundas siempre llevo una tarjeta de visita con mis datos personales. Por si pudiera ocurrir que las pierdo y alguien quiere devolverlas. Pues esta vez (la primera, nunca había perdido nada similar) “ha funcionado el invento”.

Gracias Paco por tu honradez.

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